Con su nueva producción el cineasta Alfonso Cuarón vuelve a confirmar su talento para narrar historias sencillas, personales y de profunda dimensión humana

Dicen, quienes ya la han visto, que se trata de un filme conmovedor, intenso, magistral, nostálgico, hermoso y evocativo. Y deben tener razón los que han vertido semejantes elogios sobre ROMA, la nueva película escrita, dirigida, fotografiada y editada por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón. Prueba de ello es el reconocimiento que obtuvo hace unos días en el prestigiado Festival de Cine de Venecia, Italia, en el que fue declarada la gran vencedora del evento.

Con ese triunfo ROMA se ha comenzado a perfilarse, ya desde ahora, entre las favoritas a ganar el Premio Oscar a la mejor película del 2018. Tan es así que en todos los grandes festivales cinematográficos del mundo, en los que está exhibiéndose, se ha comenzado a discutir y analizar semejante posibilidad.

Seria esta la segunda vez que Cuarón obtiene la preciada estatuilla dorada al Mejor Director y Guionista. En el 2013  se la llevo con su multi premiada Gravity, por la que también otro mexicano, el cine fotógrafo Emanuel Lubesky, fue reconocido con el mismo premio.

En el caso de ROMA hay algo muy significativo y digno de puntualizarse que la distingue de una súper producción como Gravity, estelarizada por Sandra Bullock y George Clooney: se trata de una película mexicana, hablada totalmente en español y mixteco, protagonizada por actores y actrices casi desconocidos por completo, fotografiada digitalmente en blanco y negro, producida con un bajo presupuesto por el gigante NETFLIX y escrita desde una óptica muy íntima y personal.

De ahí proviene la importancia que ROMA representa para el desarrollo creativo y evolución artística de Alfonso Cuarón , en términos personales, y para el cine mexicano en su conjunto.

Y es que después del triunfo de Gravity, y las posibilidades que le trajeron  los Oscares ganados para dirigir películas más grandes y ambiciosas, Alfonso Cuarón decidió volver la mirada hacia sí mismo y regresar al entrañable universo urbano que lo vio nacer, crecer y volverse adulto, esto es, a las calles, el barrio, la colonia, la ciudad de México, los personajes y la familia de sus amores durante los ahora remotos y lejanos años 70´s.

En una de las entrevistas ofrecidas durante el Festival de Venecia, rodeado por sus actores, el propio Cuarón describió a ROMA como ¨una película que habla sobre el pasado desde un punto de vista del presente¨ y su historia habla de mujeres que algún día yo conocí: mi madre y la muchacha indígena mixteca (mi nana) que le ayudo a cuidarme mientras iba creciendo¨.

Si ROMA y Alfonso Cuarón triunfan, como es de esperarse, en la próxima ceremonia de los premios Oscar este será un hecho histórico e inédito para toda la industria fílmica de México, porque será dentro de las principales categorías (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Música, etc.) que hay en la que se reconoce, hoy día, como la máxima competencia de cine a nivel global.

Sobre esta posibilidad, el propio Cuarón ha dicho: ¨ROMA es una película llena de recuerdos, que de tan personal y humana se vuelve universal. Creo que así debe ser todo nuestro cine y nuestras historias: muy mexicanos pero, a la misma vez, absolutamente universales. Debemos romper con el esquema que Hollywood nos ha impuesto por largos años, al colocarnos dentro del reducido y estrecho molde destinado a las mejores películas extranjeras¨.